martes, 6 de enero de 2015

VOLVER,, HABLAR, PENSAR, SOÑAR, MIRAR...


Si volver a escribir lo que sueño, si volver a hablar con vosotros, si pensar acerca de ello, si mirar lo que he hecho con ello...
He estado largo tiempo indecisa, sin saber qué hacer con mi vida.
Y pensaba qué verían los lectores al leer mis poesías. Dijo Pessoa
que se piensa del poeta que tiene el dolor que escribe, pero que en realidad, tiene dos dolores, el que escribe y el que siente, el suyo, el personal, ya que los otros dolores, o alegrías, digo yo,  que dan inspiración a sus poemas, son los dolores que percibe en los demás, compañeros de  la vida, compañeros del alma, compañeros de planeta, y de los que se siente vocero.
Y es verdad, se verá siempre aquello que está escrito y aunque trascienda entre líneas algo del autor, el dolor real que éste padece nunca estará plasmado en sus letras, porque sus letras son cascadas que surten su mano, son padeceros de otros, a los cuales él les da voz. ¡Pocas veces se sincera el real dolor del poeta a través de sus letras, no! Tiene la delicadeza de no aumentar el padecer de los otros. Los suyos quedarán silenciados porque el poema no habla de uno mismo, el poema habla de todo, de lo universal, abarca, o intenta abarcar, aquello que transcurre y que trasciende lo humano, que brota desde el alma, el alma de todos, que es la de cada uno.
Amigos míos, si vosotros supierais...pero no cederé a la tentación de apoyarme en vuestros hombros, sino más bien, caminaré a vuestro lado, si me lo permitís, y trataré de agradar por un momento vuestras vidas.
Buenos deseos  para vosotros desde el alma, esa que no une y nos iguala.