martes, 30 de julio de 2013

Un sueño y una realidad

Entre un sueño y una realidad, hay una gran distancia.
(Pero desde hace un tiempo, parece que esto no es tan así...)
 

Hace un tiempo que alguien ha venido soñando con un amor extraordinario, pleno, lleno de sucesos inéditos y con sensaciones de placeres incomparables con inefables y satisfactorios despliegues de maravilla de sensualidad y  de completud mental, espriritual, que hasta se podrían describir como experiencias metafísicas por lo extraodinarias y desconocidas hasta ese momento de su vida.


Hace un tiempo que ese mismo ser compara todo lo que sueña con todo lo que vive y no puede creer que los sucesos de su vida real vayan organizándose como al compás de sus sueños...
Y comienza a vivir como si sus sueños se metieran en su vida real o viceversa, como si su vida transcurriera en medio de su sueño.

Y aquí viene la incógnita que os dejaré para que vosotros intentéis develar.
¿Qué os parece que estará sucediendo con esta persona, estará haciendo que su vida se vuelva un sueño, o estará dejando que su sueño intervenga de tal manera en su vida real que éste se está volviendo más real que su propia vida, dándole toda esa magnificencia que parecía sólo ser posible en el sueño? 

No desesperéis, esta es la primera parte del relato de lo que va sucediendo con la persona de quien os estoy hablando, la que sueña y vive y vive y sueña, casi lo mismo...
Hemos de volver a encontrarnos, vosotros, el soñante, y yo.
Para hablar de este mismo tema-sueño-vida-
Hasta pronto. Os lo prometo.

sábado, 20 de julio de 2013

Pensamientos, para cualquiera

No importa quién seáis, acompañadme, si gustáis:


Pensamientos humanos sin género. 
(No importa si sois hombre o mujer)
He estado pensando largamente en estos últimos días, en lo que he estado haciendo estos últimos años de mi vida.
Jugar a la vida, simulando vivir, sin completar siquiera la experiencia de ser por entero lo que uno desea en un solo día, dejando de lado casi siempre, o siempre, lo que realmente se deseaba hacer, reemplazándolo por algo que pasó sin importar, sin dejar rastros, sin consecuencia alguna, sin marca. Momentos vitales desperdiciados…
Sin embargo, luego, casi instantáneamente, llega una luz a mi mente que alumbra mi pensamiento y veo que no ha sido nunca perdido el tiempo, ya que todo ha dejado su huella y su aprendizaje, que tanto de lo bueno como de lo malo, he podido sacar fruto, (cuando he podido y he sabido), de lo hermoso y de lo horrible, de agradable y de lo desquiciante. En fin, de todo lo que haya vivido.
Si es que he podido vivirlo de manera intensa, habrá llegado a lo profundo y entonces el efecto será en lo profundo, del mismo modo. Y hará su efecto imperecedero.
En cada uno estará el trabajo de revertir lo malo y transformarlo en útil para no caer en el error que ha llevado al problema y a la consecuencia, entonces será cuando dejará de ser malo para convertirse en útil y beneficioso.
Lo bueno… pues, cuando viene lo bueno, debería ser siempre un beneficio, pero a veces no lo es, y hasta me atrevería a decir que muchas veces, eso tan bueno, pasa desapercibido y ni siquiera se le capitaliza como es debido por no tener la visión del momento que llega a mejorar la vida, aunque fuera por un instante.
Suele suceder bastante más frecuentemente de lo que se piensa, por eso mismo, por no saber que sucedió de esa manera.
¿Por qué podría pasar esto?
Tal vez, los humanos siempre estemos esperando los malos momentos, las dificultades, los  tropiezos, la infelicidad, en cualquiera de sus formas, y nunca estemos preparados para un buen momento, inesperado, sorpresivo, no bienvenido, por eso mismo, por inesperado, por lo tanto pasa de largo sin disfrute, sin trascender, sin penetrar la hondura del ser que es desde donde luego produce los frutos.
No quiero decir que lo que estoy pensando sea exactamente lo que ocurriría, sino sólo que aparentemente parecería suceder de ese modo.
Por otra parte, cuántas veces deambulamos por caminos aledaños a los que debiéramos recorrer, sin darnos cuenta cuáles son los correctos. O sin verlos. O sin querer verlos.
Las causas son tan diversas como distintos y variados somos los humanos y nuestras innumerables y diarias decisiones.
Entonces, me pregunto y os pregunto en esta conversación de hoy, ¿cuál será el mejor modo de llevar la existencia con más probabilidades de vivirla en plenitud?
En varios de mis escritos anteriores parece estar la respuesta (o las respuestas):
ESTAR Y PERMANECER ENAMORADOS
SONREIRLE A LA VIDA CADA MAÑANA NO BIEN ABRIR LOS OJOS
DESEAR EL BIEN, EL AMOR Y LA ALEGRIA PARA NUESTRAS VIDAS Y PARA LOS DEMAS
ABRAZARNOS Y ABRAZAR
Es mucho pedir, pero es mucho lo que se recibe a cambio.
He divagado, lo he hecho, pero con la mejor de las intenciones, no me lo habréis de negar. Y mirad lo que os tengo como final.

Y, luego de haber escrito todas estas reflexiones para compartirlas con vosotros, que sois mis compañeros de existencia del planeta, y sin pretensiones, me encuentro con las reflexiones que dicen son de un tal William Shakespeare, un escritor, de los que saben escribir, (no como la presente), que decía estas cosas, que no pude dejar de invitaros a leer, junto a mí, y porque las he acogido con gran alegría y gusto. 
Y os deseo lo mismo a vosotros.
Bueno, muy bueno sería que nos pongamos en marcha sin esperar a que la vida nos dé soluciones desde una galera que no existe, con una magia que  únicamente está en el interior de cada uno de nosotros, que sí podemos ser esa galera y transformar los hechos…

Después de haber leído hasta donde gustéis, respirad hondo, sonreíd, y preparaos para una nueva vida. 
Os deseo lo mejor.Con mi mejor sonrisa.

Aquí va, entonces,  pensamientos del gran William:

William Shakespeare decía: 

"Siempre me siento feliz, ¿sabes por qué? 

 Los problemas no son eternos, siempre tienen solución, lo único que no se resuelve es la muerte. No permitas que nadie te insulte, te humille o te baje la autoestima. Los gritos son el alma de los cobardes, de los que no tienen razón. Siempre encontraremos gente que te quiere culpar de sus fracasos, y cada quien tiene lo que se merece. 

Hay que ser fuertes y levantarse de los tropiezos que nos pone la vida, para avisarnos que después de un túnel oscuro y lleno de soledad, vienen cosas muy buenas. “No hay mal que por bien no venga”. 

 Por eso, disfruta la vida que es muy corta, por eso ámala, se feliz y siempre sonríe. Solo vive intensamente para ti y por ti. 

Recuerda: Antes de discutir…respira; antes de hablar…escucha; antes de escribir…piensa; antes de herir…siente; antes de rendirte…intenta; antes de morir…VIVE. 

 La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y a admirar sus cualidades. 

Que quien no valora lo que tiene, algún día se lamentará por haber perdido y que quien hace mal algún día recibirá su merecido. Si quieres ser feliz haz feliz a alguien, si quieres recibir, da un poco de ti, rodéate de buenas personas y sé una de ellas. 

Recuerda, a veces de quien menos esperas es quien te hará vivir buenas experiencias ¡Nunca arruines tu presente por un pasado que no tiene futuro! 


Una persona fuerte sabe cómo mantener en orden su vida. Aún con lágrimas en los ojos, se las arregla para decir con una sonrisa “Estoy bien”. 

miércoles, 10 de julio de 2013

Una mentira, nada más...

Una mentira, nada más...
(Historia de una relación epistolar)

Fue suficiente una mentira para terminar con todo, aunque  tanto se había dicho, y tal vez por ello mismo.
Porque una sola mentira  invalidaba todo lo anterior, porque todo había sido hecho en palabras y las palabras habían llenado el espacio, y ahora la palabra que llenaba el espacio era la mentira y ésta borraba por completo lo antes expresado, como una gran bomba atómica borra todo lo que existe en segundos aunque haya llevado siglos construirlo.
Era tan grande lo construido en base a palabras creídas verdades, que una sola mentira bastó para echar abajo toda la enorme estructura y lo elaborado que se había apoyado sobre ella.
Todo había comenzado con un texto leído con mucha atención, y el efecto que éste había hecho en quien lo leía.
En respuesta a lo visto y comprendido, hubo otro escrito y otro y otro, y así se sucedieron innumerables escritos que fueron y vinieron en infinita e incontable cantidad de palabras y frases y párrafos llenos de sentido y significado, mientras fueron verdades claras y confiables.
La relación entre ambos autores se fue fortaleciendo, siempre por medio de sus escritos, hasta hacerse  tan estrecha y fluida, como ninguna otra que hubieran conseguido en sus vidas.
Era sencillamente una relación ideal, perfecta;  sin roces, ni contradicciones,  hermosa, brillante, inteligente, casi una catedral del lenguaje y de la expresión, tan cuidada y exquisita era.
Cada nuevo escrito y comunicación era un texto tan bello y perfectamente hecho, que podía pasar por una joya literaria única, una rara pieza a coleccionar. Tal vez eso fuera lo que aquellos escritores estuvieron haciendo: coleccionando joyas literarias…
Tal vez no eran conscientes de lo que estuvieron haciendo…
Un desafortunado día, (o tal vez era un suceso inevitable en tanta palabra dicha-escrita), uno de ellos mintió, sobre un tema importante, en una de sus afirmaciones, con tan mala suerte, que al volver a mencionar el mismo tema en otra oportunidad, olvidó por completo lo que había afirmado antes,  y dijo algo que era totalmente opuesto a lo antes dicho.
No hubo manera de componer lo descompuesto y la situación se volvió harto incómoda al principio, luego áspera, luego fue un debate desatado, más tarde se transformó en una larga retahíla de acusaciones y reclamos que terminó en una ruptura amarga, con destilada amargura en largas frases de gran estilo, de mucha elaboración sintáctica, de gramática perfecta, pero absolutamente insultantes, descalificadoras y cargadas de terrible e implacable odio.
¿Cómo, os preguntaréis, se puede llegar a estos extremos?  
Pues es muy sencillo, cuanto más se diga en el tono más elevado y solemne, más grande, estrepitosa e indigna será la destrucción que una mentira le proporcionará a dicha construcción dialéctica.
La confianza que se deposita en alguien que penetra profundamente con su discurrir, con un lenguaje que roza el alma, con palabras que tocan el corazón y moldean el cerebro, es tan delicada, que se quiebra  irremisiblemente ante el primer toque irregular que se perciba, y que se habrá de percibir con suma sensibilidad dada la calidad de la comunicación a la que se ha accedido. Por todo esto, una vez roto el hilo delicado de tal relación todo se convertirá en una batalla, y el mismo estilo que antes había servido al trato de excelencia habrá de servir para la herida profunda con la intención del daño hondo.
Pues el daño inferido en este tipo de relación, es hondo, y desde allí, desde ese dolor será la lucha.
Dura e irreconciliable. Y escrita quedará.

Lo cual hace de una probable reconciliación, un imposible, dado lo testimonial  e irrevocable de la escritura…

sábado, 6 de julio de 2013

Espiando el día de una mujer enamorada...

Espiando el día de una mujer enamorada
(con amor correspondido)

Comienza el amanecer y el rostro sonriente de su amado, le da la primera grata emoción de la jornada a la que le seguirán diversas y cuantiosas emociones a cual de todas más excitantes y conmovedoras.
Es un estado tan único y especial, que no tiene comparación con ningún otro que pueda acontecer al humano. Es específicamente estado de enamoramiento, como la palabra apropiadamente lo indica, estar inmerso en el amor, y es algo inefable, así que veré cómo me las arreglo para expresar algo que explique este estado para compartirlo con vosotros, queridos compañeros de la vida.

Ella, (y él también, os lo aseguro), vive pendiente de su amado, en pensamiento, palabra, acto, que transcurra en su día. 
En todo momento y lugar, la presencia amada estará con ella, y muchas veces, pasará momentos bochornosos por quedar completamente fuera de contexto, y tener que preguntar, (con tremenda cara de boba), “Qué cosa dicen”, pues estuvo absolutamente desconectada de lo que se había estado diciendo, hablando o haciendo a su alrededor, y que no estaba nada relacionado con  lo que estaba pasando en su interior…

En otras ocasiones, le pasará que cruce la calzada sin ver y que un automóvil le roce por detrás o por delante, con los consiguientes bocinazos e insultos, despertándola de su encantamiento, sin conseguir quitarla de allí, pues al instante, y una vez instalada en la acera, seguirá en el éxtasis, como si no hubiera habido tal peligrosa interrupción.

A veces, olvidará el almuerzo, otras, éste se le carbonizará ante sus propios ojos, y sólo se percatará de ello cuando vea que la nube que la envuelve va acompañada de un fuerte olor a quemado y ya ha dejado de ser  la hermosa nube del  amor con la que estaba soñando despierta,  mientras revolvía, inútilmente, una cacerola seca desde hacía varios minutos.

En fin, habrá otros momentos, menos domésticos, más etéreos, si queréis, más poéticos, por ejemplo, cuando escuche, al amanecer, cantar los pájaros a través de su ventana, y los imagine hablando de su amor y sus planes para construir su nido y vivir felices y enamorados, volando por los aires, llevados por la felicidad de su amor. Y piensa que por eso cantan con tanta alegría y belleza y con ello se regocija.

¿Qué os había dicho? Es un estado muy especial. Todo lo embellece y lo vuelve distinto. El mundo se ve de otro modo. Tiene otros colores. Otros significados. La vida toma otros caminos, otro sentido. Otras razones para ser vivida. Todo pasa a formar parte del color del amor que se ha hecho carne en los enamorados y los ha transformado en amantes permanentes. Es por eso que aman todo.

El enamoramiento alcanza para todos. Se distribuye para todas partes por donde circulan los enamorados, ¿os habéis dado cuenta?
Ella, (y él, seguro que es así, no soy hombre) siente que puede abarcarlo todo en su amor, el Universo cabe en su vida. Todo lo abraza y pasa a formar parte de su SER.

(Podría seguir una larga lista de distintos procesos por los que atraviesa la mujer encantada-enamorada en un día de su vida,  pero terminaría aburriendo a las que estéis enamoradas y entristeciendo a las que no lo estéis), creo.

Y luego, pienso:
¡Qué maravilloso e inconmensurable estado para ser experimentado dentro de la pequeñez del ser humano!
Es como atisbar la divinidad.
Tal vez haya sido un toque de compasión que los dioses quisieron tener con los pobres humanos, y entonces, les mandaron al travieso y encantador Eros, que tanto bien hace.

¿No os parece?