lunes, 26 de octubre de 2015

Otra carta a una amiga, y van...

Mi querida ..., amiga entrañable que el Universo me ha regalado y cada día me regala.
Hoy, domingo de lenta lluvia, he sentido el deseo imperioso de escribirte, a esta hora, exactamente las ocho. Vaya uno a saber por qué.
El caso es que, como de costumbre, en mi vida se han producido muchos hechos inesperados. Como sucede en la vida de cualquier ser humano, atado a los avatares de los tiempos sin tiempos...
Tengo necesidad y deseos de compartir estos hechos contigo, ahora que son frescos y recientes, aunque las consecuencias hacen que lo sigan siendo, pues lo más importante y ponderable de los hechos, son sus efectos, ya que si no fuera por ellos, sólo serían un instante que pasa y tal vez se olvida...Tampoco puedo asegurarlo.

Cuando nos reunamos, hablaremos largo y  abierto, y volveremos a elaborar disquisiciones que no nos conducirán a nada, y tornaremos a tener la certeza de ser conducidos por nuestras emociones y de no poder controlar nada, certeza que cada día se hace más clara y comprobable.
No sé qué pensamientos y suposiciones te disparará este mensaje, pero no te apresures a sacar conclusiones, pues no las hay ya que los finales siempre están abiertos en nuestras creativas vidas, (e inesperadamente contradictorias también).

Por otra parte, deseo que estés pasando un buen oasis en tu relación, ya que parece ser que las relaciones se  nutren de eso: oasis esporádicos que te llevan de nuevo a otro tiempo desértico. En fin, deberíamos preguntarnos si no será igual en todo tipo de relación humana y no es privativo de la relación hombre-mujer. En todo caso, siempre es lo humano lo que priva en todas. ¡En fin!

Quisiera que nos veamos, pero por ahora no va a ser posible, pues empieza la otra parte de la construcción en casa. Sé que debiera empezar a construirme y dejar de construir fuera de mí, pero por ahora, sigo por otra dependencia externa.
Además estoy reservando dinero para nuestro proyectado viaje.

Ya ves, que tenía motivos para escribirte. Compartir contigo, siempre, compartir contigo, que navegas por este océano impredecible de emociones diversas, que no terminan de asombrarnos y descolocarnos de nuestras "conocidas" reacciones. Siempre tenemos una que no sabíamos estaba en nosotros ¿Debiéramos estar felices ante tanta conmoción?
Tal vez, son experiencias que no permiten el anquilosamiento de ninguna parte de nuestro ser, que por lo que ya sabermos, no es sólo un cuerpo que desaparece en un breve tiempo, sino un inmenso conglomerado de sentimientos, pensamientos, sueños, emociones, etc., que son eternos e imperecederos.
Y quizá habría que ser más cuidadoso ante nuestras decisiones por lo que dejaremos escrito en ellas...

Abrazo sentido y desde la distancia, que es inexistente en tanto estemos la una en el pensamiento y corazón de la otra y reflejando nuestros seres en el espejo que somos la una de la otra.
Tuya, la que no se rinde (al menos no por ahora)

lunes, 19 de octubre de 2015

El instante y su impulso


Hermoso amanecer, domindo y paz, dentro y fuera de mi ser.
Bendigo todo lo que está y veo, y más aún lo que no veo y me sostiene.

He hablado y he escrito muchas veces acerca del instante. 
Quiero agregar a lo dicho, más ideas al respecto.
El instante es preciso, específico, irrepetible; elucida, atraviesa. Luego de vivirlo resulta imposible volver a ser como antes, tal es su intenso
efecto. 
Cuando llega y trasciende, se le reconoce, se sabe por conexión íntima, que es el instante esperado, inesperado, pedido, no pedido, pero siempre necesario y transformador.
El instante ese tan especial, es el fugaz momento en que al fin entendemos de qué va la cosa.
A veces, se vive todo un ciclo, o varios, sin tener aquel instante, o sin verlo ni sentirlo, pero cuando llega, ¡ah!, cuando llega, es inefable y en cada quien que lo experimente habrá un resultado visible desde muy dentro de sí, y nada comparable con lo que antes se ha vivido. Y entonces, será muy importante, que se cambie el modo ese en que se ha vivido, porque de lo contrario, se habrá perdido el billete regalado para hacerlo, no abordando entonces,  el mejor viaje hacia una vida más plena y llena de posibilidades nunca creídas a nuestro alcance.
Tal es la importancia y peso de este instante, de cada uno de esos únicos y fugacísimos momentos, que se sentirá una inexplicable detención de todo lo que conocemos desde nuestra mente, hasta nuestro entorno, inclusive el día en que vivimos y todas las actividades que estuviéramos realizando. Vemos aquello que había estado allí y jamás había sido iluminado. Vemos en nosotros y fuera de nosotros.
Y luego, todo cambia, pero no cambia, nosotros cambiamos. Y entonces, tenemos la dicha de mirar de otro modo, y cambiamos lentamente nuestra lente y nuestra retina devuelve imágenes desconocidas hasta ese día, pero muy familiares en algún aspecto, ya que siempre habían estado allí, pues es que todo es eterno.

¿Os ha parecido una exageración? Y... sí, puede ser exagerado, pero no puedo minimizar semejante acontecimiento, es más, me he quedado corta.

Hasta pronto, compañeros de camino.
 

sábado, 17 de octubre de 2015

Aquí sigo


¡Buen Febrero para todos!
Héme aquí nuevamente con deseos de compartir mis nuevas experiencias...sin moverme del dormitorio...de la casa, de mí misma, en quien encuentro tantas novedades que no terminan de asombrarme cada día.
¿Cómo puede vivir una persona sin saber quién realmente es o ha sido? Pues eso es lo que hacemos y lo que somos: perfectos desconocidos, caja de sorpresas, imprevistos, insólitos, asombro, estupefacción ante lo que jamàs uno imaginó ver o enfrentarse. Es tanta  la novedad, que no quiero más estar en compañía, sino tan sólo permanecer navegando en el océano de mi interior, (aunque confieso la necesidad de estar con otros, a veces)
Fijarse en este escrito, que es anterior al reciente, me asombra el status de búsqueda al que mi alma me arrastra todo el tiempo en los tiempos.
Ved, amigos míos, que soy coherente en algo, si es que en algo lo he sido: siempre me he estado buscando, y aún no me he encontrado...



Tanto tiempo ha pasado


Abro este sitio y no puedo creer lo que estoy mirando: ya tanto tiempo no he estado en este rincón de mí misma, que en algún momento decidí compartir con vosotros.
No os había abandonado, no, de ninguna manera; es que mi vida tiene tantos rumbos que debo de hacer un esfuerzo para detener mi andar en aquellos lugares en los que solía abrevar.
Queridos compañeros de existencia en este diminuto punto del Universo, espero para vosotros, que la vida tenga estas sorpresas, y que también os haga la gracia de vapulearos muy duro para que os despertéis y comencéis a vivirla.
Me tomo el atrevimiento de deciros estas cosas, sin saber absolutamente nada, y sin pensar, como hago siempre que escribo, que tal vez vosotros estéis muy despiertos desde hace mucho tiempo y estéis pasándola gorda, abundante y preciosa.
Qué bonito que así fuera. Me alegra el alma pensaros de esa manera, y si por ventura, así no estuviérais, os lo deseo desde el corazón: ¡a vivir de lo mejor!
 

martes, 6 de enero de 2015

VOLVER,, HABLAR, PENSAR, SOÑAR, MIRAR...


Si volver a escribir lo que sueño, si volver a hablar con vosotros, si pensar acerca de ello, si mirar lo que he hecho con ello...
He estado largo tiempo indecisa, sin saber qué hacer con mi vida.
Y pensaba qué verían los lectores al leer mis poesías. Dijo Pessoa
que se piensa del poeta que tiene el dolor que escribe, pero que en realidad, tiene dos dolores, el que escribe y el que siente, el suyo, el personal, ya que los otros dolores, o alegrías, digo yo,  que dan inspiración a sus poemas, son los dolores que percibe en los demás, compañeros de  la vida, compañeros del alma, compañeros de planeta, y de los que se siente vocero.
Y es verdad, se verá siempre aquello que está escrito y aunque trascienda entre líneas algo del autor, el dolor real que éste padece nunca estará plasmado en sus letras, porque sus letras son cascadas que surten su mano, son padeceros de otros, a los cuales él les da voz. ¡Pocas veces se sincera el real dolor del poeta a través de sus letras, no! Tiene la delicadeza de no aumentar el padecer de los otros. Los suyos quedarán silenciados porque el poema no habla de uno mismo, el poema habla de todo, de lo universal, abarca, o intenta abarcar, aquello que transcurre y que trasciende lo humano, que brota desde el alma, el alma de todos, que es la de cada uno.
Amigos míos, si vosotros supierais...pero no cederé a la tentación de apoyarme en vuestros hombros, sino más bien, caminaré a vuestro lado, si me lo permitís, y trataré de agradar por un momento vuestras vidas.
Buenos deseos  para vosotros desde el alma, esa que no une y nos iguala.