domingo, 26 de mayo de 2013

La entrega

La sexualidad, fruto del amor, es el canal por donde el alma circula libre hacia su destinatario elegido
Es la calidez que el alma tiene para fluir hacia el amado
Es el alma que encarna para ofrecerse en mil modos infinitos
Es la exclamación externa de la exclamación interna que el alma encuentra para decir cómo se siente
Es la demostración corpórea de lo sutil e incorpóreo, pero que se vuelve tan sutil y delicado en el cuerpo como lo es en el alma.
Es la manifestación suprema del alma, en el amor, que el cuerpo puede transmitir para transportarla desde sus honduras hacia el otro cuerpo.
Es la máxima elocuencia que el alma encuentra para salir de su intimidad y lanzarse a penetrar al otro, en su alma.
Es una manera sublime de brotar y  trasladarse hacia su destino, que sólo ha de ser el bienamado.
Es la plenitud del  humano cuando de verdad ama, y su concreción sintetiza y engrandece.
Es la máxima ofrenda que de un cuerpo a otro se puede entregar, cuando es con amor y por amor y sólo así.
Es la satisfacción completa de la unión de la parte añorada que llega y se queda y permanece.
Es la propia alma que rebasa la materia, que la transforma, y fluye, despertando a su paso el núcleo de todo lo que compone a un ser humano, y a su paso, todo va con ella y se derrama, ya sin freno alguno, sobre y dentro del amado, en una unión, así, total.

Y me preguntaba entonces, qué es el erotismo y me respondía que es el prólogo, al aria de la ópera, el primer acto de la obra maestra que luego se desarrollará hasta el último acto, el del paroxismo total, y cuyo telón, sólo cae en el final, para volver a levantarse en el nuevo encuentro, en el que todo cada vez será mejor, pues los protagonistas verán crecer y mejorar la obra y serán cada vez más sus mejores intérpretes.

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