Espacio para la reflexión y participación de los que quieran leer, verse reflejados, observar en otras experiencias las similitudes o diferencias en las que la vida nos espeja.
domingo, 4 de agosto de 2013
Entre los sueños y las realidades (otro)
Entre otros sueños y más realidades, la mezcla de estas experiecias y sus resultados en quien los vive.
El soñante, que ha visto enredarse su vida en inexplicable profusión de imágenes oníricas que luego se han trasladado insolentemente ( y de manera muy satisfactoria, hay que reconocerlo), ya que se han vuelto concretas, palpalbes sensibles, disfrutables en cuerpo y alma, ha dejado de ser la persona que antes fuera, para convertirse en alguien que tiene un horizonte interminable de posibilidades, un horizonte que cada vez que cree cercano, vuelve a alejársele para volvers prometedoramente pleno de novedades.
Dejar entrar los sueños en las realidades ha sido su mejor experiencia de vida, es más, ha sido como haber nacido a otra forma de vida, totalmente desconocida, con inesperados e inéditos beneficios y una gran cuota diaria de felicidad nunca antes imaginada.
¿Cómo así?, diréis vosotros, intrigadísimos, lo supongo, ¿de qué va todo esto?
Pues, es que cuando una persona sueña con encontrar el amor, con enamorarse, y con todo el bagaje de estados celestiales que esta situación promete, vive en una disposición especial en la cual se sitúa esperanzadamente a ver cumplirse su sueño.
Este sueño comienza a aparecer en su realidad, cuando alguien le demuestra su enamoramiento, y ese alguien le atrae y también surge desde profundo su propio amor, y este magnífico sentimiento los llena, trascendiéndoles y haciendo que la vida de amobos se transforme, e inicien un camino que sólo se vive en los sueños.
Diréis que os he hecho trampas. Pues, no lo he hecho. Intentad observar detenidamente a alguien en su forma de proceder hasta antes de enamorarse y observadlo luego de haber entrado en la magnificenica del amor correspondido.
Ya veréis los cambios, y os deslumbraréis por la luz que estas personas despiden por ser habitas en plenitud por ese sentimiento celestial.
Después me contaréis lo que habéis observado y cuál no será vuestro asombro ante los cambios.
Si así no hubiere sucedido, pues no habrá sido el AMOR lo que los personajes investigados habrán sentido, sino un sentimiento de atracción pasajero, que pronto se habrá apagado sin dejar rastros.
Hasta cualquier momento, en que, luego de ver algo que desee compartir con vosotros, escribiré como mejor pueda, aquello que me haya quedado, para ponerlo a vuestra disposición y criterio.
Y, a veces, solo para acompañarnos mutuamente...
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